Renuncio

Renuncio a tu triste mirada,
A tus manos que no me tocan,
A ese fuego que me mata,
¡Sí! Yo renuncio, aunque me traten de loca,

A la espera en la madrugada,
A la melancolía posada en mi alma,
Renuncio al amor, que me prohibiste sin causa,
A tu mirada llena de rencor y tan desenamorada,

A la distancia maldita, que nos separa,
A los versos que jamás construiste,
A las fragancias que tu cuerpo emana,
¡Renuncio a mi propio corazón!, que de a poco destruiste,

Asimismo, a las palabras desenfrenadas de amor pasajero,
A la errante imaginación desbordada,
Renuncio a tus cursilerías de embustero,
Aquellas que a mi alma tenían cegada,

También a los besos que nunca llegarán,
A la espera que me mata, sin obligar,
A tu alma, que sola volará,
Renuncio a esa tan bella palabra “Amar”,

Renuncio a este amor, que tú haces prohibido,
Esta vez, meditaré y lo haré por mí,
Renuncio a ti joven, maldito y engreído,
¡Renuncio! Aunque toda mi vida, siga pensando en ti.

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